Reencuentro con los barbos gitanos.



Tras varias temporadas en las que no pude vérmelas con los bravos y preciosos barbos gitanos, he vuelto a tener la satisfacción de sentir al otro lado de mi línea a estos preciosos animales.
Coincidiendo con mis vacaciones estivales y sabiendo de antemano que tendría cerca varios lugares en los que habita el sclateri dediqué un par de mañanas a la exploración de estos escenarios, a la espera de encontrarme con la ansiada silueta cerca de las orillas.
No tuve suerte en el primero de estos escenarios y por más que busque no pude ver mas que black bass, unas orillas de pizarra suelta y una ola de calor africano en un embalse situado en el sur de Portugal (con sus agobiantes temperaturas por esas fechas), no colaboraron para que mi búsqueda fuese mas minuciosa.



El segundo día tuve más suerte y tras caminar unos cientos de metros con la caña aun por montar se asomó fugazmente a la orilla un bonito ejemplar, inmediatamente me oculté tras unos arbustos y monte mi equipo.



Por anteriores encuentros con esta especie, a sabiendas de su agresividad (algo intermedio entre el barbo común y el comizo) monte una cherno de tamaño comedido para tentar a “mi amiguete” que seguía avanzando por la orilla centrado en su alimentación, pero con este primer barbo me di cuenta que no estaba el día ni el embalse para chernos, lance perfecto ajustado a la trayectoria del barbo, sin golpear el agua pues apenas tenia calado y este nada mas verla, da un coletazo y se marcha…
Actitud apática normal del mes de agosto, “agostean”, mostrándose muy difíciles y poco amigos de hacer mucho esfuerzo para comer, así que el plan estaba claro, moscas pequeñas y bajar algo el terminal.
Tras este pequeño cambio pude hacerme con dos bonitos gitanos que mostraron una lucha difícil de olvidar y que se diferencia de la que ofrecen otros barbos como el común, rápidos cambios de dirección con carreras más alocadas y eléctricas, ni mejor ni peor, solo diferente.





Con dos capturas decidí marcharme pues al calor apretaba seriamente, y la playa estaba esperando, además, en ocasiones como en esta tan solo un par de capturas son suficientes para sacarme una sonrisa que tarda en borrarse de la cara, y la vivencia de instantes mágicos que seguramente recordare mucho tiempo, y es que el sclateri tiene algo especial que hace que siempre desee volver a péscalo.
Esperemos no tener que pasar varias temporadas para volver a verlos…

5 comentarios:

  1. A esos gitanos si que le tengo yo ganas, ya sea con calor o con frío.
    Espero que para la próxima temporada, pueda disfrutarlos con la mosca.
    Saludos.

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  2. Bonitos barbos,pero a las que realmente habría que hacer un homenaje es a nuestras mujeres,que
    nos permiten jornada tras jornada que las dejemos solas para que nosotros disfrutemos de nuestro "vicio".
    Y además en tu caso que la dediques unos días de vacaciones y te permita que hagas un par de escapadas a los bigotudos.
    Un saludo.

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  3. Como bien dices los barbos en agosto son algo apáticos, pero en cuanto llegan estas fechas se ponen de lo más agresivo, ayer por ejemplo estuve en una cola de un embalse que está llena de alevines de black bass, pues fue impresionante ver como los hacian saltar por las orillas, un espectáculo, un saludo.

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  4. Jose, no dudes y vete a por ellos, de hecho aun queda mucha temporada para darles, un saludo!

    Una santa Jesus, se tiene ganado el cielo...jajaja.

    Eso es Antonio, desde mediados de Septiembre y durante Octubre mas o menos se muestran mas agresivos con los pececillos, incluso en lugares donde normalmente no se alimentan de peces, por cierto de que zona eres? Por hacerme una idea del embalse...

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  5. Precioso relato Carlos. No he andado muy sobrado de tiempo estos meses y no le he prestado a tu blog la atencion que merece.
    Buena entrada.
    Un saludo

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